ERNESTO

En diciembre conocí a Ernesto en la fiesta de Navidad que hizo Sylvania en el Centro Dormitorio en San José. Fue la primera vez que realmente interactué con los usuarios del centro y con solo una visita llegué a sentir cierto cariño por ellos. Ese día empezó la aventura de las visitas mensuales.

En marzo para el TEDxJovenPuraVida, los organizadores me dieron 5 entradas para becar a algunas de estas personas que duermen ahí todas las noches. Una de ellas fue Ernesto.

Me dio las gracias incontables veces y se convirtió en mi persona favorita cada vez que iba a este albergue. Con la emoción del mundo llegaba a ver a mi amigo, saludarlo con beso y abrazo y preguntarle cómo iba todo. Siempre me mencionaba que no encontraba trabajo, que para él y todos las personas en condición de calle, es muy difícil salir de ahí porque las empresas no confían en sus errores del pasado. Muchos tendrán razón, con Ernesto no.

El miércoles pasado tuvimos la celebración de cumpleaños de octubre y ahí estaba el famoso, vestido con pantalón negro y guantes. Trabaja ahorita en el catering que da el servicio en el Centro y me mencionó lo feliz y contento que está de tener trabajo todos los días. Ya está alquilando su propio lugar para dormir.

Desde que empezamos con esta aventura de De la Mano con la Calle no había conocido este sentimiento de ver la reinrserción social uno de ellos. De los que piden plata en las calles, a los que les damos comida y ropa, verlo con su uniforme de trabajo y con la mirada más satisfactoria y pacífica.

Esto claramente no es un resultado nuestro pero qué gusto ser testigo de su éxito y saber que de tantas personas que duermen en las calles de San José, ya hay uno menos y está bien.


Cristina Gomar, Directora De la Mano con la Calle